Thursday, March 29, 2007

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Wednesday, December 27, 2006

Como decía un venerable profesor de mi universidad, cuyo nombre, por no mentir, diré que no recuerdo, los primeros superhéroes de la historia nos vinieron camuflados como santos y personajes bíblicos. Y razón no le faltaba, pues si hoy los niños y los no tan niños nos deleitamos con las historias de Superman o Spiderman, antaño eran Sansón y el Arcángel San Gabriel, por ejemplo, quienes maravillaban a los creyentes con sus luchas contra filisteos y demonios varios. Pero que no tema nuestro estoico lector, que no estamos hoy aquí para comparar a unos con otros, sino para hablar de Sor María de Ágreda, una religiosa española del siglo XVII conocida como la Dama Azul y que, como muchos otros personajes del santoral católico, tenía un particular don que le fue especialmente útil en su vida. Sor María era capaz de bilocarse, es decir, de estar en dos lugares diferentes a la misma vez…casi, casi como Di Stéfano en sus mejores años.
Cuenta Javier Sierra en su libro la Dama Azul que, durante la década de los años veinte del citado siglo, los indígenas de Texas y Nuevo México recibieron las visitas de esa peculiar religiosa que, supuestamente mientras tanto, permanecía encerrada en el convento de clausura de la Sagrada Concepción, en Ágreda, donde aún reposan sus restos que, por cierto, permanecen incorruptos.
Más de quinientos fueron los viajes que se le atribuyeron a la que fue consejera espiritual del mismísimo Rey de España, Felipe IV, cuando la “Santa” Inquisición comenzó a investigar el asunto, alertada por los testimonios de unos misioneros que afirmaban haberse encontrado con indígenas que profesaban ya la fe católica, auspiciados por las apariciones de una mujer vestida de azul que posteriormente sería identificada con Sor María.
La Dama Azul, conocida también como la Venerable por sus compañeras de convento, no fue ni la primera ni la última persona capaz de bilocarse, de hecho, fenómenos similares se le atribuyen al conocido Padre Pío e incluso, cuenta la tradición, que la Virgen María se le apareció al apóstol Santiago en lo que hoy es el Pilar de Zaragoza. Pero la controversia generada aún hoy, cuando han pasado más de cuatrocientos desde su muerte, por las supuestas facultades de aquella buena mujer la convierten en un caso único y muy atractivo para investigar, pues, aunque son muchos los americanos que la consideran como una de las pioneras en el surgimiento de sus Estados, su beatificación lleva pendiente desde 1665.¿No sería interesante que la ciencia buscara una explicación lógica a este tipo de fenómenos, como los vuelos de San Martín de Porres por ejemplo, y no nos obcecáramos en atribuirlos solo a la superchería propia de la religión católica?

 

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Felipe IV

De entre todos los siglos, uno destaca en especial por su frecuencia a la hora de verses artefactos aéreos extraños sobre los cielos madrileños. Me refiero al siglo XVII. Y es más. Dentro de este siglo hay una época donde más menudean: durante el reinado de Felipe IV (entre 1621 y 1665) rico en esta clase de acontecimientos que, por fortuna, se encargaron de consignar los cronistas.
Uno de ellos era José de Pellicer de Tobar (1602-1679) que llegó a ser consejero Real y Cronista de Castilla y León y de Aragón por el rey Felipe IV. En su obra Avisos históricos, relata aquellos acontecimientos que más le llamaron la atención durante más de cinco años, entre el 24 de mayo de 1639 y el 29 de noviembre de 1644.
En los avisos del 7 de mayo de 1641 nos encontramos con el primer objeto volante no identificao. Se puede leer textualmente:

“El domingo 5 de éste, cerca de las nueve de la noche apareció un globo de fuego o luz, que venía de hacia Levante y atravesando Madrid, dio tanta luz (el espacio que duró, que no fue poco) como la del sol en día nublado y de más a más calentaba, de forma que se sentía; era el resplandor como de seis o siete hachas juntas, con una cola de hasta siete varas. Pasó por sobre Palacio y se deshizo en la otra parte de la Priora hacia el Parque. Andan varios juicios de astrólogos; mi sentir es que el aire, que le hacía grande aquel día, la arrastró de región caliente”.

En el párrafo siguiente, correspondiente al mismo día, anota un hecho que sin duda tiene relación con lo que acabamos de leer aunque dista mucho de parecerse a lo que se describió antes, es decir, a una esfera de fuego con cola que cruzó la ciudad lentamente. Ahora se trata de un fenómeno que no da luz sino todo lo contrario. Lo describe como una nube pero más bien parece un objeto. Mejor leamos sus expresiones:

“Ayer lunes a la misma hora, estando muy sereno el cielo, sin haber en todo él una nube, se vio una negrísima y oscura nube, que venía de entre Levante y Septentrión, dilatada y angosta, cruzando entre Poniente y Mediodía, que estuvo fija mucho tiempo sin hacer aire ni tener lo que las otras nubes, remate blanco a los lados, ni nubes menores que la acompañasen”.

Es curioso que este mismo cronista relatase, tres meses después, otro acontecimiento aéreo, pero sobre los cielos de Molina de Aragón (escrito el 13 de agosto de 1641). En esta ocasión no se vio nada sino que se escucharon ruidos estridentes, clarines y tambores como si se estuviese produciendo una feroz batalla invisible.

Una rueda de fuego

Otro cronista de la época fue Jerónimo de Barrionuevo autor de Avisos del Madrid de los Austrias. Esta obra comprende una época corta: los sucesos comprendidos entre 1654 y 1658 en todo tipo de materias. Las más jugosas, para lo que aquí estamos tratando, son aquellas que él cataloga de “Vida extraordinaria” (Sucesos fantásticos y fabulosos. Hechos inhabituales).
En el Aviso correspondiente al día 19 de julio de 1656 sale a relucir El Escorial, al que se puede añadir un nuevo enigma, anotando:

“Miércoles 12 de éste, a las once de la noche, se levantó en la media región del aire un globo de fuego, como una rueda grande de carro y desde el oriente corrió al poniente, haciendo una gran cola, oscureciendo la luna y haciendo pareciese un breve espacio ser mediodía. Pasó por medio de Madrid, guiando a Palacio, y remató en El Escorial”.

Barrionuevo lo tenía como un fenómeno de buen agüero para el monarca. Lo cierto es que analizando los dos fenómenos aéreos de los que hablan tanto Pellicer como Barrionuevo en sus respectivas crónicas, encontramos una serie de similitudes cuando menos inquietantes. A saber:
- Ambos son dos globos o esferas de fuego.
- Ambos traspasan el cielo madrileño de Este (Levante u Oriente) a Oeste (Poniente).
- Ambos pasan por la vertical del Palacio Real.
- Ambos dejan tras de sí una estela o cola.
- Ambos iluminan el lugar con una luz singular, más fuerte que el resplandor de la Luna.
Pero aquí no acaba la cosa. A finales del año siguiente, 1657, ocurren otros dos fenómenos lumínicos inexplicables. Un sobrino del confesor de Su Majestad escribe a su tío que en la noche que parió la reina se levantó “una exhalación o cometa redonda, disforme en la grandeza, que hizo la noche día, y duró un cuarto de hora largo”.
Y Barrionuevo añade que en Malagón (Ciudad Real) se “abrió una nube negra de donde salió un globo de fuego tan grande como una casa y llegó corriendo a parar sobre Madrid, donde la vieron muchos”.

Misterios de altura

Da la impresión que nos encontramos ante una oleada de globos ígneos, cuyas manifestaciones se vuelven a repetir al año siguiente. En el aviso del 19 de junio de 1658, Barrionuevo no sale de su asombro y menciona otro objeto sobre Madrid que nos recuerda a las “naves nodrizas” de aspecto alargado que tan de actualidad estuvieron en el último tercio del siglo XX. Obviamente, Barrionuevo no tenía a su alcance más que su pluma y a los comunicantes que le narraban estos sucesos, aunque en este caso concreto él también fue testigo presencial del prodigio. Oigámosle:

“Jueves 13 de éste, día de San Antonio de Padua, a las cuatro de la tarde, desde San Isidro se levantó en el aire un nubarrón de fuego, por no decir cometón, como un coche muy grande y corrió hasta Palacio, donde se paró, a modo de un clavo largo en punta, y se fue volviendo cenizoso, deshaciéndose poco a poco, durando espacio largo. Viéronlo muchos, y yo entre ellos”.

¿No les parecen demasiados casos en tan poco tiempo? ¿Y se han fijado en la manía que tienen estos objetos en pasar por la vertical del Palacio Real?
La verdad es que estos hechos insólitos no son los únicos que ocurrieron durante el reinado de Felipe IV. También sucedieron acontecimientos religiosos y sobrenaturales de gran envergadura. Por citar un sólo ejemplo, el 29 de enero de 1640 se produce el espectacular milagro del cojo de Calanda (Zaragoza), atribuido a la Virgen del Pilar, autentificado por varios testigos presenciales y certificado por médicos, cuyos documentos se conservan hoy en día.
Fuera de la provincia de Madrid, Barrionuevo dejó señalados más hechos aéreos inhabituales. En agosto de 1654 el mismo cronista recoge la noticia de que al amanecer un marino vio en los cielos de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) pelear a dos ejércitos furiosamente. Al salir el sol el espectáculo se desvaneció y el 28 de junio de 1656 constata que tres matrimonios a media legua de Badajoz vieron una batalla espectral durante más de un cuarto de hora, hasta que los dos bandos desaparecieron en un instante.
Insistimos en lo de la época de Felipe IV porque no en vano, el rey se carteaba durante esos años con una monja singular donde las haya, Sor María Jesús de Agreda, de la orden de las Franciscanas Concepcionistas, que vivía en el convento de clausura de Agreda (Soria). Hasta aquí, la cosa no tiene mayor trascendencia, salvo que indiquemos que esta monjita tenía fama de estar en dos sitios a la vez: en la celda de su convento y en tierras de Nuevo México, Arizona y Texas evangelizando a los indios jumaros. De tal modo, que cuando llegaron los primeros misioneros, los indígenas de estas zonas tenían cruces y rosarios y ya conocían perfectamente la vida de Cristo y los principios fundamentales de la Iglesia Católica, enseñados por una misteriosa “dama de azul” que, al final de la investigación, se comprobó que era sor María Jesús de Agreda, vestida con su hábito, que tenía el don de la bilocación y la teletransportación.
Asombroso pero cierto.

Cruz luminosa sobre Villaviciosa de Odón

Este tipo de prodigios lumínicos se han ido repitiendo a lo largo de los años y de los siglos, con mayor o menor intensidad.
A mediados del siglo XIX, la población de la localidad madrileña de Villaviciosa de Odón se sobresaltó al observar en la noche del 16 de mayo de 1851 la aparición de una extraña formación blanquecina semejante a una cruz luminosa perfectamente definida que emitía destellos de colores diversos.
En Madrid diversos testigos -de esos que hoy en día se llamarían de “alta fiabilidad”- entre los que se encontraban Rafael Javat, oficial del Ministerio del Estado, la condesa de Clonard y Teodoro Ponte, miembro de la Cámara de S.M. el Rey, observaron el inusual portento que no identificaban con ningún fenómeno atmosférico. En unos minutos, la cruz desapareció como si se disolviera en la noche. El incidente fue comentado años después en diversos tratados históricos, debido al gran número de testigos que vieron las evoluciones del supuesto ovni y la curiosidad que suscitó.
Algunos investigadores han explicado este inusual fenómeno diciendo que era un simple halo lunar debido a que también se observó un anillo con los colores del arco iris. En esta hipótesis falla algo esencial, ya que si en realidad hubiera sido la luna ésta no hubiera desaparecido al desaparecer el halo lumínico.

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En Tejas veneran a Sor María por su enorme contribución a la religión
Heraldo de Soria
25 Abril 2004 Una Entrevista con Marilyn H. Fedewa

La pasión de Marilyn H. Fedewa por la figura de Sor María de Jesús de Ágreda comenzó en 1997 con la lectura de “La Mística Ciudad de Dios”, lo que le llevó a estudiar su vida. Escritora y Consejeras de Comunicaciones, vive en Michigan (Estados Unidos), donde se ha convertido en una defensora de la causa de beatificación de La Venerable.

HERALDO. Soria | Reconce que “mi meta es escribir ampliamente sobre Sor María”, por lo que acualmente trabaja en una novela histórica sobre esta religiosa. Además, ya ha colgado en Internet una web dedicada a la monja agredeña (“www.cambridgeconnections.net/Maria.html”), que tiene un enlance con la página web del convento de las Concepcionistas de Ágreda (www.mariadeagreda.org). .

Hace dos años colaboró con la Diputación en un artículo publiado en la “Revista de Soria” y HERALDO DE SORIA decidió ponerse en contacto con ella para que contase la visión que los estadounidenses tienen de esta excepcional mujer.

-¿Qué conocimiento tiene la población del Estado de Tejas de Sor María de Jesús de Ágreda?.

En Tejas hay agrupaciones que reverencian a Sor María de Jesús por su enorme contribuciónes a la religión. En este sentido, es importante recordar que Tejas es el segundo estado más grande de los Estados Unidos, cubriendo un área de 692.405 kilómetros cuadrados (comparado con España tiene una extensión de 504.782 kilómetros cuadrados), con una población aproximada de 22 millones de habitantes.

-¿Cuáles son estas agrupaciones formadas en torno a la figura de la religiosa agredeña?.

Uno de los grupos que abogan por Sor María de Jesús son la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad (SOLT), que se encuentra en la localidad Corpus Christi de Tejas. Esta orden religiosa fue fundada en 1958 por el padre James Flanagan, quien creó la misión de SOLT y adaptó los ejercicios espirituales a la inspiración recibida en la lectura de “La Mística Ciudad de Dios”. Su trabajo eclesiástico se extiende a través de Estados Unidos, Belice, Guatemala, China, Haití, Honduras, México, Papua, Nueva Guinea, Islas Filipinas, Rusia y Tailandia.

También existen Las Ágredas, agrupación localizada en Beaumont, Tejas. Este grupo de rezo fue fundado hace más de 50 años y sus miembros realizan encuentros semanalmente para rezar a favor del aumento de las vocaciones religiosas entre la juventud de Tejas y de los Estados Unidos. El grupo se llamó después Sor María de Jesús de Ágreda, pues se basa en sus escrituras y apariciones en diversas partes del Sudoeste americano. Una de sus fundadoras Dorothy White, es la autora de una de las pinturas más famosas de Sor María de Jesús, en la que se la puede ver evangelizando a los nativos americanos en Tejas.

Además, la Universidad de Tejas -que cuenta con 15 campus universitarios extendidos por diversas zonas del estado, de los cuales el principal es el de Austin-, ha incorporado hace mucho tiempo la leyenda de las apariciones de Sor María de Jesús en Tejas, Arizona y Nuevo Méjico a los estudios, la ha documentado en la historia del estado Tejasy la ha publicado de forma electrónica.

-¿En qué momento se encuentra el proceso para conseguir que Sor María de Ágreda sea declarada patrona de Tejas?.

Hace tiempo, en Tejas se hizo un gran esfuerzo informal para nombrar a Sor María de Jesús su patrona. Sin embargo, no ha habido ningún movimiento de carácter formal para lograr dicho objetivo. Dentro de poco Sor María será beatificada y creo que cuando esto suceda estos esfuerzos podrán retomarse de nuevo.

-¿Qué otros defensores de Sor María existen en Estados Unidos?.

Repartidos por todo Estados Unidos hay un número creciente de grupos y personas que muestran una gran devoción hacia Sor María de Jesús. Después del estreno de la película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo” muchas personas han conocido su vida y sus trabajos.

Algunos de estos grupos son el Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima, que tiene divisiones en todo Estados Unidos, con su oficina central en Nueva Jersey. Este grupo es el principal distribuidor de los cuatro volúmenes de la “La Mística Ciudad de Dios”, (las copias abreviadas de sólo se pueden adquirir a través de él).

Recientemente Los Caballeros de Columbus, en Indiana, volvieron a publicar una biografía de Sor María de Jesús, un libro de cien páginas que anteriormente fue editado por James A. Carrico en 1959 con el título “La Vida de la Venerable María de Ágreda”. Este grupo también públicó no hace mucho y de forma póstuma “La Sabiduría de la Mujer, según Ágreda”, del mismo autor, que contiene breves extractos inspiradores de “La Mística Ciudad de Dios”.

Americanos por María de Ágreda, en Michigan, están haciendo un gran esfuerzo para la beatificación de Sor María, con el último objetivo de contribuir a la causa de su santificación. Yo misma encabezo este esfuerzo, mediando entre los diferentes grupos y personas que veneran a Sor María. Mantengo contactos, siempre que es necesario, con el convento de las Concepcionistas de Ágreda y con el padre Ángel Martínez Moñux, vicepostulador de la causa.

Además, hay otras organizaciones interesadas en la causa de Sor María para su santificación, como Vox Populi María Mediadora, en Universidad Franciscana de Ohio; la biblioteca Mariana de la Universidad de Dayton (Ohio), que tiene 25 volúmenes enteros de “La Mística Ciudad de Dios”; los Monjes de Adoración (Florida), que citan a Sor María de Ágreda como una de sus maestras y profetas más veneradas; y los frailes Franciscanos del seminario de María Inmaculada, (Dacota del Norte), fieles al estudio de “La Mística Ciudad de Dios”.

-¿Qué opinión le merece la película de Mel Gibson sobre la pasión de Cristo? .

Para un artículo reciente que escribí sobre Sor María de Jesús, entrevisté al traductor de la película de Mel Gibson en latín y arameo, el padre William Fulco. Éste reconoció que Mel Gibson leyó “La Mística Ciudad de Dios”, al igual que muchos otros trabajos relacionados con la Pasión de Jesucristo.

Después de ver la película, coincidí con muchos críticos en que la mayoría retrata la Pasión de Cristo desde el punto de vista de María, mostrando dolorosamente, pero con resignación, cómo María tiene que ver la brutalidad infligida a su hijo.

-¿Hasta qué punto está inspirada en “La Mística Ciudad de Dios”?.

Creo que “La Mística Ciudad de Dios” está escrita principalmente por la voz de la Virgen María, como algo revelado a Sor María de Jesús. Pienso que este libro tiene una influencia verdaderamente inspiradora en la película.

Hay muchas similitudes entre la película de Mel Gibson y el libro de Sor María, sobre todo en cuanto al tratamiento de las últimas horas que vivió Jesús. Como ocurre en la película, “La Mística Ciudad de Dios” describe cómo María se encuentra con Jesús en el camino hacia el calvario y muestra su deseo de morir en su lugar. Otra coincidencia es la presencia insidiosa de Satán a través de toda la Pasión.

“La Mística Ciudad de Dios” también describe las torturas inflingidas a Cristo. Sin embargo muestra a los lectores las inmensas fuerzas de María y su amor maternal por su hijo, como un lazo irrompible entre ellos.

Marilyn H. Fedewa envió a HERALDO DE SORIA esta entrevista escrita en inglés y en su traducción colaboraron Alesander Guzmán y Blanca Jiménez.

Copyright 2004 Heraldo de Soria (en español) y Marilyn H. Fedewa (en inglés)

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HERALDO DE SORIA: Más información en La vida de la Dama Azul
Sor María de Jesús, conocida también como la Dama Azul, nació en Ágreda en 1602 en el seno de una familia hidalga. Con tan sólo 16 años ingresó en la orden franciscana de la villa, precisamente en el convento fundado por su madre, y en 1627 fue nombrada abadesa del mismo. Con sólo 20 años empezó a vivir unos fenómenos únicos de bilocación, que le permitieron evangelizar a los indios de las tierras americanas de Nuevo Méjico desde su retiro en Ágreda. La declaración pública de visiones místicas le hizo ganar fama de santa, despertando los recelos del Santo Oficio, que trató de acusarla, pero un primer proceso en su contra concluyó con su absolución. Precisamente esta fama de santa le hizo recibir la visita de Felipe IV en 1643. Desde entonces se convirtió en su consejera, entablando una prolija relación epistolar hasta su muerte en la que se trataban tanto temas religiosos como políticos. Además, su fuerte influencia sobre el monarca se plasmó en un gran número de decisiones que fueron tomadas desde una perspectiva providencialista y espiritual. Es autora de “La Mística Ciudad de Dios”, publicada tras su muerte, en la que se refleja su pensamiento espiritual a través de una biografía de la Virgen. Para su redacción se basó en los “Evangelios Apócrifos”, lo que dio a la obra un contenido heterodoxo que la hizo ser condenada por la Inquisición y la Sorbona en 1696. Falleció en 1665 y después fue declarada Venerable, comenzando la causa de beatificación por parte de los franciscanos que todavía está en marcha después de haber sufrido diversos contratiempos. Sin embargo, son muchos los que defienden la causa de la beatificación de Sor María con la intención de que en un futuro pueda ser nombrada santa por El Vaticano.

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LOS PRIMEROS PASOS DE LA MÍSTICA EN AMERICA
por
Marilyn H.Fedewa
[Traducción por Mª Consolación Campos Martínez]

A lo largo de los siglos, en los territorios que hoy conocemos como los Estados Unidos, la figura de la Venerable madre Sor María de Jesús de Ágreda, mística española, ha ido aparecido tanto en textos históricos, como en canciones tradicionales de los pobladores originarios, además de asombrar a estudiosos y a gente corriente por igual. También ha sido la heroína anónima, que entre bastidores, ha promovido la formación de las misiones en California, ha inspirado la formación de una orden religiosa americana, la han elegido como tema de una ópera en Nuevo Méjico, y, seguramente, ha sido la posible causa de la transformación de la vida de tantos americanos. El retrato devoto de la Virgen María, que aparece en La Mística Ciudad de Dios, ha sido estudiado en seminarios, institutos y universidades esparcidas a lo largo y ancho de nuestro país, la biografía de la Virgen María se vende en iglesias, tiendas religiosas, y editoriales católicas por igual. A menudo, sin embargo, es la versión reducida de su voluminosa obra mística, o una breve referencia histórica en un artículo o en una página de Internet, lo que inicialmente cautiva la atención de la mayoría de la gente sobre la querida mística española conocida en América como la Dama Azul.

Las quinientas visitas místicas de Sor María a Nuevo Méjico y Tejas entre los años 1620 al 1631 tuvieron lugar más de un siglo antes de que los Estados Unidos existieran como nación. Ahora, en reconocimiento dentro del 400 aniversario de su nacimiento, 2 de abril de 1602, muchos americanos proclaman con orgullo, a la humilde monja del siglo XVII, como una de sus pioneras, aunque debido a fenómenos extraordinarios. Los relatos de sus bilocaciones legendarias – apariciones en América al mismo tiempo que permanecía en el convento de España – son recogidas por Carlos E. Castañeda y otros (1). Más importante es la razón de sus bilocaciones – su extraordinario celo misionero por transformar la espiritualidad de los nativos americanos, ayudándoles a abrazar el mensaje y la realidad de Cristo a través del divino corazón de su Santísima Madre.

En mi caso, no supe de las apariciones místicas de Sor María en el suroeste de los Estados Unidos hasta que leí, personalmente, la traducción en la versión inglesa, de unas 2700 paginas, de La Mística Ciudad de Dios. Los volúmenes habían pertenecido a mi familia política durante 50 años, y se los habían presentado en 1952 el querido monje capuchino, padre Solanus Casey. La devoción a la Virgen María que se desprende de la lectura de la obra, y que él aconsejó a mi familia política, les ayudaría a trascender las dificultades que conllevaba tener un descendiente minusválido, me refiero a la hermana pequeña de mi marido de tres años. Cuando los encontré, décadas más tarde, en la parte superior de un estante, con polvo, de la biblioteca de mi familia, la encuadernación, en cuero verde, estaba desgastada por el uso, y las letras doradas desvaídas. No podía olvidar la historia, tan triste, asociada a la Mística Ciudad de Dios. Sin embargo, mientras iba leyendo las anotaciones al margen de los libros, que mi suegra, muerta recientemente, había hecho, me iba absorbiendo con más profundidad la historia de Sor María y su retrato de la Virgen María, la madre de Jesús, que iba realizando a través de sus revelaciones personales.

Aunque en aquel momento, poco me podía imaginar que la lectura que comencé en 1997, me infundiría una profunda y nueva visión de la vida de la Virgen María y de su papel en la Iglesia, y propiciaría, además, un viaje a Ágreda al año siguiente. También aumentaría mi determinación de comenzar a escribir sobre Sor María, para mostrar su vida ejemplar de una forma más actual.

En mi búsqueda por comprender la esencia de la vida de Sor María y su obra, investigué en muchas bibliotecas y consulté a muchas personas a lo largo los Estados Unidos. Otros individuos contactaron conmigo cuando oyeron hablar de mi gran interés por ella. He hablado con estudiosos y estudiantes, artistas y publicistas, coleccionistas de libros antiguos, devotos marianos, monjes, monjas, sacerdotes, ministros no católicos, médicos, enfermeras, dentistas, proveedores, carpinteros y muchos más.

Las razones de su interés por Sor María son tan variadas como sus perfiles profesionales. Algunos están motivados por cuestiones de trabajo, y estudian su vida por su relación con la cultura y la historia del siglo XVII. Otros leen sus libros con propósitos devocionales. A otros les ha impactado su perseverancia frente a la adversidad, entre ellas la presión intimidatoria de la Inquisición. Pero hay quienes la miran como ejemplo de mujer de talento admirable dentro de una jerarquía predominantemente masculina, tanto en la Iglesia como en el estado. También los hay que buscan verdades místicas, junto a los que exploran la historia eclesiástica, la literatura escrita por mujeres, la Mariología, los sucesos extraordinarios, las lenguas romance o las tradiciones de los nativos americanos. He comprobado que en su historia hay algo para todos ellos.

Los historiadores y estudiosos del lengua y literatura extranjeras han descubierto, en su obra La Mística Ciudad de Dios y, en sus, más de seiscientas cartas con el rey Felipe IV, un tesoro cultural donde aparece reflejada su visión de la España del siglo XVII y del nuevo mundo, pero un punto de vista religioso y político. De entre estas personas con las que me he puesto en contacto, y todas ellas relacionadas con esta mística extraordinaria, fue el profesor Colahan de la facultad Whitman en el estado de Washington.

El profesor Colahan colaboró, con Radiotelevisión Española, en el rodaje de distintas secuencias en Nuevo Méjico, que posteriormente se incluirían en un documental sobre Sor María, su versión en inglés constituye para mí una adquisición muy preciada en mi colección personal. Sus escritos sobre Sor María me han ayudado enormemente a comprender su vida y su obra, especialmente su estudio, Las Visiones de Sor María de Ágreda: Escritos, Conocimiento y Poder. Mi determinación de hablar con el profesor Colahan fue definitiva, después de descubrir su profundo conocimiento de Sor María, “de quien he aprendido mucho sobre mí mismo” escribió al comienzo de su libro, “ y por quien solía despertarme durante muchas noches y me hacía sentirme animado a continuar escribiendo su historia “.

“Me dirijo a Ud.”, le dije en junio de 1998, “ porque creo que ahora estoy trabajando sobre alguien, con la cual Ud. tiene una gran afinidad.

El año anterior había abandonado mi puesto, como vicepresidenta de la escuela superior Olivet, para dedicarme a escribir, a la vez que me financiaba con consultas privadas. “En mitad de otro gran proyecto “, escribí al profesor Colahan, “ una imagen de Sor María me deslumbró, y ahora estoy investigando sus escritos y trabajos para poder escribir la historia de su vida de una forma más cercana al hombre de hoy.”

“ ¡ Qué alegría recibir su carta!” me respondió inmediatamente. “ Me recordó cuando y, también yo, me sentí animado por Sor María a continuar escribiendo sobre su vida.”

Entre sus muchas responsabilidades como profesor de lengua y literatura extranjeras, el profesor Colahan, respondió a esa llamada en innumerables ocasiones, publicando artículos sobre Sor María para revistas académicas americanas como Estudios Místicos y La Revista de Bellas Artes y Liberales. También escribió La Presencia Agredana Histórica y Actual en Norte América, para la revista Celtiberia. En el mencionado artículo, hace una crónica exhaustiva de la historia de la bilocación de Sor María y sus apariciones en los estados del suroeste americano, y del consiguiente legado cultural de su leyenda en los Estados Unidos durante los siguientes tres siglos y medio hasta el momento de la publicación de su artículo en 1990.

En la actualidad, con la incesante proliferación de información electrónica en todo globo, la era de María, como la denominaron muchos devotos marianos americanos de la década de los 50, ha entrado definitivamente en la era de la información. El conocimiento y la estima que los americanos sienten por Sor María se puede medir de muchos modos. A comienzos de 1998, cuando realicé mi primera búsqueda en la red, en torno a la figura de Sor María, dio como resultado menos de dos docenas de paginas. Ahora, cuatro años más tarde, una búsqueda rápida nos brida más de doscientas cincuenta paginas, tanto específicas sobre Sor María como mencionándola dentro del tema solicitado. Me complace ver que, mi mística favorita, forma parte de colecciones, en las bibliotecas, de las más selectas universidades y seminarios a lo largo de los Estados Unidos, y también muchos estudiosos contemporáneos hablan de ella en abundantes conferencias y simposiums. Aunque el profesor Colahan, puede que sea el erudito más dedicado con el que yo me he encontrado, con relación a los estudios realizados sobre Sor María, sin embargo, no es el único. Por mencionar sólo unos pocos aquí está la siguiente relación:

 La correspondencia de Sor María con el rey Felipe IV fue tratada por profesores humanistas de la universidad de Kansas, de la universidad central de Barcelona y de la universidad de Columbia, en 1997 con motivo de la conferencia anual de la Sociedad para Estudios Históricos Hispano-lusos en la universidad de Kansas.

 La Mística Ciudad de Dios fue una de las dieciocho lecturas obligatorias durante el curso 1997-1998 impartido por Jane Tylus en la universidad de Wisconsin titulado “Poética y Teoría Literaria: Mujeres Místicas”

 Las representaciones artísticas de la presencia de Sor María en América fueron descritas por Elizabeth Perry de la universidad Brown durante la reunión anual en 1998 de la Asociación de la facultad de arte: Una profetisa española del Apocalipsis: Representaciones de Sor María de Jesús de Ágreda en Nueva España.

 La eminente Mary Giles de la universidad estatal de California publicó Las mujeres en la Inquisición en 1999, siendo el profesor Colahan quien describiría en uno de los capítulos, los procesos inquisitoriales de Sor María, así como su posterior absolución.

 Se incluyó a La Mística Ciudad de Dios como uno de los textos principales que en el curso, que tuvo lugar en el otoño del año 2000, fue desarrollado con el título “La Sociedad y los hechos extraordinarios del inicio de la edad moderna europea”, en el instituto Folgers de Washington ciudad, dirigido por Carlos Eire, catedrático de estudios religiosos en la universidad de Yale. (El Instituto Folgers, fundado en 1970 a través de la Biblioteca Shakesperiana Folger, está compuesta por treinta y ocho universidades americanas.)

La exigua colección de libros sobre Sor María que la universidad estatal de Michigan tiene, parece mínima comparada con el vasto cuerpo de conocimiento extendido en muchos programas académicos. Sin embargo, a través de un sistema de préstamo interbiblitecario, he recibido libros de la universidad de Notre Dame, del facultad Andover de Maine, de la universidad de Wisconsin, de la facultad Alma de Michigan y otras muchas. Al mismo tiempo Ann Elliott, una de mis nuevas amigas agredistas en California, me envió copias, previamente compulsadas, de las traducciones y transcripciones de documentos originales, previamente consultados, en las bibliotecas de Madrid y en el convento de la Inmaculada Concepción de Ágreda en 1967. Su madre, según me contó, se había sentido inspirada Sor María mientras escribía un libro infantil sobre Fray Junípero Serra, fundador franciscano de las misiones en California. El padre Serra, dijo, había venido a América en el siglo XVIII contagiado por el celo misionero de Sor María y pertrechado, según dijo, con dos libros únicamente – la Biblia y la Mística Ciudad de Dios.

Me puse más contenta que unas castañuelas en ese momento y me entró una curiosidad voraz por todas las cosas relacionadas con la madre Ágreda, ¿cómo me podía resistir a viajar al convento de España? Sin embargo, cuando miraba los proyectos que tenía con mis clientes y la agenda de negocios de mi marido, parecía imposible la interrupción de todo aquello, sin una razón de fuerza mayor. Fue entonces, cuando mi hija Kristine y su marido Harry nos anunciaron el, inminente, nacimiento de nuestro primer nieto en Inglaterra, donde viven.

“Deberíamos celebrarlo con un viaje adicional a Biarritz, Francia, donde nos conocimos y enamoramos en 1976,” comentó mi marido Stan, siempre tan romántico.

Miramos al mapa y comprobamos que la distancia entre Biarritz y Ágreda era menos de cien millas ( unos ciento sesenta kilómetros). Parecía que podíamos ser abuelos, un par de románticos y peregrinos, todo en el mismo viaje. Justo antes de nuestro viaje, un coleccionista de libros antiguos de las afueras de Nueva York me llamó dándome noticias, de lo que él pensaba podía ser un documento autobiográfico original, escrito por Sor María. Me preguntó si podía llevar una reproducción, en color, del documento al convento de España, para pedir opinión sobre su autenticidad. Me sentí como una detective espiritual y acepté gustosa.

En Londres, arreglé una llamada telefónica, a través de un traductor de la compañía telefónica AT&T, para confirmar los planes de nuestra visita de tres días de duración, los temas de nuestra entrevista y el horario de la misma. Estaba muy tensa antes de la llamada. Después de todos estos preliminares, mi visita a Ágreda estaba cercana y este era mi primer contacto personal con el convento de Sor María, su país y sus herederas espirituales.

Se estableció la conexión, la abadesa se puso al teléfono, y el traductor trasmitió mis saludos respetuosos. Sor María Asunción Pablo, ahora fallecida, respondió con voz sonora y cordial, e inmediatamente desapareció mi intranquilidad.

“¡Qué el Señor les bendiga, a Ud. y su esposo,” dijo a través del traductor, “ espiritual y materialmente!”

“¿Ha recibido mis últimos materiales, pregunté, en especial los temas de la entrevista?”

“Si, si,” respondió calurosamente sin necesidad de traducción.

“¿Y qué horario sería el más conveniente para todos?”

Habló durante mucho tiempo en español, y el traductor musitaba periódicamente. Algo no funciona, pensé preocupada, recordando la biografía de Sor María el horario devocional del convento es muy riguroso. ¿Cómo podría tener suficiente tiempo con ellas para cubrir todas las preguntas antes de volver a Londres?

“Viene de muy lejos,” el traductor finalmente resumió las palabras de la abadesa. “Esperamos su llegada con los brazos abiertos. Nos amoldaremos a su horario en todo lo posible.”

Una vez allí, Sor María Luz examinó el manuscrito del coleccionista de libros antiguos, y comentó, que era una reproducción de segunda generación, fechada en 1718, manuscrita y bastante antigua, y este tipo de escritura les resultaba conocida. Parece ser que incluía, por completo, la obra Escala espiritual para subir a la perfección, con extractos de Los Ejercicios Espirituales, además de un poema de Santa Teresa. Seguramente un tesoro para la colección de alguien.

Durante mi visita, la paciencia de las monjas sobrepasó mi curiosidad sin límites. Fieles a la palabra dada, estuvieron a mi disposición siempre que les era posible. En otros momentos meditaba y rezaba en la iglesia en la presencia del sarcófago de Sor María, mientras que las monjas cantaban detrás de las rejas del coro. Esperaba haberme sentido fuera de lugar durante las vísperas y la misa con los fieles del lugar, pero me di cuenta que el hecho más sorprendente era que me sentía en casa. Una de las conversaciones tuvo lugar en el mismo locutorio en el que el rey Felipe IV y Sor María se habían entrevistado siglos atrás. El tamaño de la ventana original era de unas treinta pulgadas cuadradas ( unos setenta y seis centímetros cuadrados), la rejilla estaba hecha con un entramado de barras gruesas de metal, en cada esquina había uno saliente puntiagudo, a modo de pequeño pincho. Al lado había una reja más grande y moderna de unos cinco pies de ancho ( un metro y medio ) y unos cuatro de alto ( un metro y veintidós centímetros), sin las protecciones puntiagudas. De hecho, fue en este lugar donde se realizaron la mayoría de las entrevistas.

Poco después de volver a Michigan, le diagnosticaron a mi madre la enfermedad de Lou Gehrig´s o esclerosis lateral amiotrópica. Debido a lo cual la visitábamos con mucha frecuencia en Rochester, Nueva York, puse en su habitación una fotografía del retrato de Sor María de Ágreda. Además le di una reliquia de Sor María, consistía en un trocito de su manto azul, y que me habían regalado las monjas, ellas por su parte lo habían conseguido, años atrás en 1989, en última apertura del sarcófago de Sor María. Pero fue, en una de las visitas que hice a mi madre, en julio de 1999, habían empeorado considerablemente, cuando observé, que aunque su piel tenía un aspecto rosáceo normal, al menos, según las enfermeras, a mí me pareció ver una aura de color azul, su piel me pareció transparente, angélica y su cuerpo etéreo. Me puse bastante pesada preguntando a los demás por lo que veían. Entonces comprendí que la paz azul de la Virgen María le rodeaba, así como la presencia de Sor María. Después de que un sacerdote le administrase el sacramento de los enfermos, mi madre murió dulcemente en paz del Señor.

Al año siguiente, en una de mis últimas búsquedas en la red, a altas horas de la madrugada, me resultó emocionante ver que se hacía referencia a Sor María, en una de las páginas del Vaticano, y se hacía público un informe de la academia pontificia de Santo Tomás de Aquino del año 2000. En el mencionado informe se citaba a “ importantes trabajos de mariología realizados, como la traducción al italiano de la Mística Ciudad de Dios de la Venerable madre María de Jesús de Ágreda ”. En aquel momento me pareció, que el tercer milenio había comenzado con buen pie para la causa agredista. A este hecho debo añadir los siguientes:

 En las conferencias anuales de la universidad de Kentucky de los años 2000 y 2001, se trataron distintos aspectos de Sor María, siendo el profesor de lenguas extranjeras Jorge Suazo de la universidad de Georgia del sur quien lo hiciera. El doctor Suazo está trabajando, en la actualidad, en un estudio científico sobre Sor María y Sor Marcela de San Félix, la hija del dramaturgo del siglo XVII, Lope de Vega.

 En abril de 2001, la editorial de la universidad de Tejas publicó el libro de Donald Chipman y Harriett Joseph titulado: Los exploradores y colonizadores españoles de Tejas. , que contiene historias de interés humano e histórico, durante la influencia hispana en Tejas, entre los años1528 y 1821. Está dirigido a lectores jóvenes y a sus profesores, y describe, entre otras, a Sor María como la bien amada “Dama Azul”, que se apareció a lo indios Jumanos de Tejas y Nuevo Méjico entre los años 1620 y 1631.

 El profesor Colahan apareció de nuevo en escena, hablando de Sor María en el Foro internacional del centro Kennedy, de la universidad Brigham Young de Utah, en octubre de 2001. Me encantó seguir su presentación en directo a través de la página web de la mencionada universidad.

 Incluso más recientemente, Lucia Guzzi Harrison habló de Sor María, en una ponencia que tenía por título: “ Una consejera política más allá del convento”. Lo hizo durante el vigésimo tercer congreso de Lengua y literatura hispánica, que tuvo lugar entre el 28 de febrero y 1 de marzo del 2002, en la universidad estatal de Louisiana.

Mientras Sor María continúa su progreso para llegar al lugar que le corresponde entre los eruditos del siglo XVII, tanto en el mundo de la literatura, como en el de la religión y la historia, mi propio interés es indudablemente personal y espiritual. Admiro su incansable búsqueda de perfección espiritual, en medio de las tribulaciones que le causaron los exámenes eclesiásticos, además de sus grandes responsabilidades como consejera del rey y su tarea ingente como biógrafa de la bendita Virgen María. Me maravillan las “exterioridades” que le causaron tanta notoriedad, por otra parte no deseada; sin embargo eran signos claros de la profunda espiritualidad que había alcanzado. Comprendo sus agónicos esfuerzos por mantener la presencia de Dios en su corazón. Me causa desconsuelo cuando leo sobre sus momentos de sequedad mística. Así como me alegro con ella cuando describe sus éxtasis.

Estas son las razones que me impulsaron a ir a Ágreda en octubre de 1998, y que causó que mi cuenta telefónica se disparase, de una manera desorbitada, a mi vuelta a los Estados Unidos. En aquel momento comencé a contactar con mariólogos y nativos americanos por igual, intentando encontrar la manera más apropiada de explotar todo el material con el que contaba. En algún momento, en medio de esta búsqueda, decidí, escribir sobre Sor María.

Además, debo confesar, que me motivó el deseo de promocionar la figura de Sor María en pueblo americano, así como incrementar el conocimiento de su causa de beatificación. En mi opinión, ella es santa ya, y no necesito un título para reconocerlo. Pero sin embargo, me resulta curioso observar un fenómeno que se viene repitiendo a lo largo de los siglos, como algunas personas con logros, aparentemente menores, han sido ya canonizadas e incluso más rápidamente. Sin embargo, también entiendo que Sor María, ha dejado un legado tan extenso que, puede constituir, en sí mismo, un arma de doble filo, ya que ha quedado impreso para siempre – y sirve, no sólo para inspirar, sino también para estudiar con detenimiento y ser objeto de posibles criticas.

“¿Cree Ud. que el retrato de la Virgen María, como corredentora del plan salvífico, que hace Sor María puede obstaculizar su camino hacia la santidad?”pregunté recientemente al Doctor Mark Miravalle, presidente del instituto internacional de investigación mariologica de la universidad franciscana de Ohio.

El Doctor Miravalle piensa que no, y para quitarme cualquier tipo de inquietud, menciona la aprobación papal de la Mística Ciudad de Dios otorgada por los papas Inocente XI, Alejandro VIII, Clemente IX y Benedicto XIV. El doctor Miravalle ha trabajado sin descanso, durante años, en la advocación de nuestra Señora como corredentora y mediadora de la gracia. Me reconfortó escuchar su respuesta, especialmente porque venía de una persona que había sido designada, en el año 2000 como uno de los cien católicos del siglo XX, tal designación la otorgan los lectores de la publicación Diario Católico de Noticias.

La Mística Ciudad de Dios, dijo el Doctor Miravalle, “ se merece una mayor difusión y reconocimiento en el tercer milenio.” Dijo que la descripción que hace Sor María de la virgen María como “ espejo de pensamientos, es reflejo de los grandes doctores marianos como San Bernardo de Clairvaux, San Bernardino de Siena, San Alberto Magno, e incluso de autores posteriores como San Alfonso Ligorio y San Maximiliano Kolbe.”

Al igual que el Doctor Miravalle, otro de mis nuevos amigos agredistas – alguien que había contactado conmigo cuando supo, a través del profesor Colahan, que estaba trabajando sobre Sor María- añade que “la profunda fruta espiritual” de La Mística Ciudad de Dios alimenta a sus lectores.

“ Experimenté un auténtico redescubrimiento de la figura de la virgen María, gracias a Sor María, en un retiro espiritual al que asistí,” me comentó el Sr. Smith, con su característico acento neoyorquino. “ A continuación comencé a leer todo lo que sobre ella se puede encontrar, y me sorprendí lo poco que era. Así es como,” añadió, “encontré una versión reducida de La Mística Ciudad de Dios, y comencé a estudiar a Sor María.” El Sr. Smith se dedica ahora a la causa de la beatificación de Sor María, y aunque jubilado, en Florida, continua trabajando en la causa. Y como antiguo vicepresidente de relaciones públicas de la liga profesional de fútbol americano, aporta considerable experiencia a la causa.

No muy lejos de donde vive el Sr. Smith en Venice, Florida, está situada una casa de la orden de San Agustín, los monjes de la adoración señalan a Sor María como una de sus maestras más admiradas, incluso de estatura profética. Otras ordenes, dedicadas al estudio de La Mística Ciudad de Dios, incluyen los frailes franciscanos del seminario de María Inmaculada en Dakota del norte, y la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad en Tejas. Esta sociedad fue fundada en 1958 en Nuevo Méjico por el padre James Flanagan, que diseñó la misión de la mencionada sociedad religiosap, así como unos ejercicios espirituales después de haber leído La Mística Ciudad de Dios.

“ ¿Se siente recompensada después de tanto esfuerzo?,” pregunté a la hermana María José, perteneciente a esta orden.

“ Por supuesto que sí, el número de miembros ha aumentado, espectacularmente, en los últimos diez años,” dijo. “ Trabajamos con los pobres. Vamos donde nadie quiere ir. A través de la virgen María, como nos enseñó la Venerable Sor María de Ágreda, trabajamos en grupos para crear comunión con Jesucristo y para abrir a las personas el corazón a la Santísima Trinidad.”

En una época en la que las nuevas vocaciones religiosas languidecen en América, el número de miembros de la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad se ha incrementado desde 500 ( entre sacerdotes, monjas y seglares) en 1990, a 3400, incluyendo a 150 seminaristas en periodo de prueba. El trabajo eclesial de la mencionada Sociedad se extiende por todos los Estados Unidos, así como Belice-Guatemala, China, Haití, Honduras, Macao, Méjico, Papua-Nueva Guinea, Filipinas, Rusia y Tailandia.

Pero ¿qué ha sucedido con los beneficiarios originales de los esfuerzos misionales de Sor María, los indios Jumanos que la sacaron de su tranquila reclusión conventual y la llevaron a cruzar el vasto océano Atlántico y parte del continente americano, distancia que separa a España del suroeste americano?¿Qué ha sucedido con los primeros habitantes del continente americano que creyeron ver en una nube del cielo su manto azul y después contemplaron el rostro de “La Dama Azul”, mientras Sor María descendía de las colinas para enseñar la Buena Noticia de Cristo?

“El Señor me ha permitido,” dijo Sor María al padre Manero en una de sus cartas fechada en 1650, hablando sobre sus muchas bilocaciones con el Nuevo Mundo, “las criaturas más dispuestas a la conversión, aquellas hacia las cuales la compasión de Cristo era más notoria, eran los habitantes de Nuevo Méjico y los de otros reinos remotos en aquella parte del mundo.”(2)

A pesar del paso del tiempo, todavía, hay historias sobre la Dama Azul que salpican toda la zona del suroeste de los Estados Unidos, como las flores, que según se cuenta, dejo a su partida. Muchos comentan que la flor oficial de Tejas el “bonete azul”, ha tomado su nombre de las flores azules que dejaba Sor María cada vez que se marchaba.

Un escritor cubrió la historia de su leyenda para la revista Autopista de Arizona en enero de 2001. A pesar de que Leo Banks citase fuentes que ya conocía por mi propia investigación, le llamé, había visto que los editores anotaron al final del artículo, que durante años dicho autor había oído hablar, a los descendientes de los primeros pobladores, de Sor María, tanto en sus hogares de las reservas remotas, como en las ciudades de todo suroeste de los Estados Unidos.

“ ¿Hay todavía algún miembro de la tribu de los Jumanos?,” pregunté con gran interés, aunque en vano. “¿Puede mencionar a alguien específicamente?”

“ Me temo que no,” me respondió Banks, “ Hablé mayoritariamente con Navajos, pero eso fue hace años. Además,” dijo, “ los detalles varían entres las distintas historias. Ahí estriba la dificultad de los relatos orales – pueden cambiar con cada narrador.”

Por supuesto, telefoneé a la iglesia de San Agustín de Isleta, en Nuevo Méjico, lugar al que viajaron los indios Jumanos en 1629, después de recorrer la distancia que les separaba de sus hogares, unas 200 millas ( unos 322 kilómetros ), guiados por las instrucciones precisas de Sor María, que les había indicado como llegar a dicho lugar. Gracias al amable encargado de la oficina de la iglesia, que tiene su propio fichero sobre la Dama Azul, conocí la existencia de un miembro de la tribu actual de la reserva de Isleta.

“ No quedan más miembros de la tribu de los Jumanos en Nuevo Méjico,” me comentó Ernest Jaramillo, describiéndome el proceso de integración con la población hispana y otras tribus. Sin embargo, me aseguró, que la leyenda de la Dama Azul está mucho más viva entre grupos pequeños de nativos americanos que conocen la historia de sor María y vienen a visitar la iglesia para aprender más sobre ella.

“Cuando vienen a visitar la iglesia católica de San Agustín, la más antigua existente aún en nuestro país, construida en 1613,” dijo, “si no saben de Sor María, entonces les hablo, yo mismo, sobre ella.”

Su interés es espiritual, Jaramillo comenta, y motivado por la simple gratitud a Sor María y su “ evangelización como instrumento de Dios. Por supuesto, antes de que viniese,” añade, “ ya creíamos en un ser supremo, pero es gracias a ella, como muchos de nuestros antepasados conocieron a Cristo.”

“Entonces, ¿ cree en la leyenda de su aparición a los Jumanos y a otras tribus en Estados Unidos, aunque nunca abandonara su convento de España?,” le pregunté.

“Si,” respondió, “todo es posible para Dios.”

Ciertamente los Caballeros de Cristóbal Colón estarían de acuerdo con él, especialmente en lo concerniente a Sor María. Los Caballeros de Cristóbal Colón es una organización, laica de hombres católicos americanos, fundada en 1882 y consagrada a la Santísima Virgen María. Tiene un millón seiscientos mil componentes, dedicados a la caridad y a la defensa del presbiterado. Cuando el consejo de los Caballeros de Fort Wayne, Indiana supieron que el padre Solanus Casey estuvo leyendo la Mística Ciudad de Dios de rodillas durante 53 años de su vida presbiteral, decidieron recuperar del olvido y volver a publicar La Vida de la Venerable María de Ágreda: autora de la Mística Ciudad de Dios, autobiografía de la Virgen María del autor James Carrico. Se publicó originalmente en 1962 por E.J. Culligan y se distribuyó a través de la compañía de libros Crestline de San Bernandino de California, no ha habido ninguna edición posterior. Un miembro de la organización me informó amablemente de todo esto.

“ Estamos preparando una nueva edición,” Alex Fiato, miembro del consejo de los Caballeros de Fort Wayne, Indiana, me comentó. “Está casi lista para llevar a imprimir.”

“¿En que medida, piensa Ud., que la vida de Sor María y su obra es interesante en el mundo actual?,” le pregunté cuando supe que los Caballeros de Fort Wayne despliegan un juego de libros de Sor María en todas las exposiciones que realizan, incluyendo, también algunos de los lugares programados, a lo largo de los Estados Unidos, para el año 2002.

“Hay una gran avidez de información sobre la Santísima Virgen María,” dijo. “ Pensamos que la Mística Ciudad de Dios puede ser un buen instrumento para saciar esa necesidad y revitalizar la iglesia.”

Es verdad que los americanos buscamos denodadamente un significado espiritual más profundo en nuestras vidas. Y no sólo lo hacemos de boquilla, - sino que también nuestros corazones están inquietos. Ahora, más que nunca, resuenan, entre nosotros, las enseñanzas de Sor María para darnos a conocer la luz de Dios y su amor. Nos asombramos al descubrir la vida de Sor María y de su mensaje por el que no pasa el tiempo, y que sirve para los hombres y mujeres de hoy en día, en cualquier lugar donde se encuentren, y nuestros corazones están llenos de gratitud a la Dama Azul, la que nos trajo el conocimiento místico a América. Ella siempre ha permanecido señalando el camino a seguir, además de animándonos a continuar a lo largo del mismo.

Footnotes:
(1) Castañeda, Carlos E. La herencia católica en Tejas, 1519-1936. Von Boeckmann-Jones Company: Austin, Tejas, 1936-1958. Se pueden encontrar otros relatos en textos históricos de Hubert H. Bancroft, Henry E. Bolton, Frederick W. Hodge, y entre las memorias y cartas de fray Eusebio F. Kino, Capitán Juan Mateo Monge, Damián Manzanet y Adina de Zavala.

(2)Colahan, Clark A. Las visiones de sor María de Ágreda: Escritos, Conocimiento y Poder. Ed. Universidad de Arizona: Tuscon y Londres, 1994, p. 119.

La Autora Marilyn H. Fedewa es escritora y consejera de comunicaciones en Lansing, Michigan. Para mayor información sobre su libro de Sor María, les invita a visitar su página web en la dirección cambridgeconnections.net. Mª Consolación Campos Martínez ha realizado la traducción, sin animo de lucro, es licenciada en filología inglesa por la universidad de Zaragoza, y es profesora de inglés del I.E.S. “A. Machado”, Soria.

TÍTULOS PARA LAS FOTOS AL PRINCIPIO INCLUIDAS CON EL ARTÍCULO:
1. Edición americana: edición de La Mística Ciudad de Dios, perteneciente a la familia Fedewa, que se menciona en el artículo, y está situada en un lugar de honor al lado de la fotografía de Sor María del siglo XVII, que se muestra en el convento de Ágreda.

2. Moderador de la Curia: Monseñor Michael J. Murphy, rector de la catedral de la inmaculada concepción, y moderador de la Curia en la diócesis de Lansing, Michigan. Con Marilyn Fedawa, sujetando el libro del padre Artola sobre Sor María.

3. La dama azul: algunos de los libros, revistas y periódicos más recientes en los cuales Sor María aparece como el tema principal, o en los cuales se hace referencia a ella en un contexto espiritual o temas de tipo históricos.

4. Mapa de los Estados Unidos, donde se señalan los lugares con referencias a sor María.

5. La misión de Isleta: iglesia restaurada de San Agustín de Isleta, en Nuevo Méjico, lugar al que viajaron , en el siglo XVII, un grupo de indios Jumanos, después de haber recibido enseñanzas cristianas de Sor María.

6. Territorio desolado: llanuras del suroeste de los Estados Unidos, lugar por el que transitaron el grupo de Jumanos, desde el oeste de Tejas hasta Nuevo Méjico, llegando a la misión de Isleta.

Copyright 2002 Revista de Soria (en español) y Marilyn H. Fedewa (en inglés)

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Llamada “La Venerable”, dedicó su vida a la oración, a la penitencia, a la pobreza y supo dar a la orden Concepcionista un impulso que todavía perdura en nuestros días.

Sor María de Jesús de Ágreda alcanzó notoriedad por su inteligencia y por unas tendencias místicas que la convirtieron a ojos del pueblo en santa, a pesar de no haber sido canonizada. Cuentan que tenía el don de la bilocación, que podía levitar y que era capaz de tal arrobamiento místico que pasaba horas y horas en una inmovilidad total, hasta el punto de que varias veces la dieron por muerta. Sea como fuere lo que queda claro es que fue una mujer sobresaliente, generosa, dotada de una portentosa imaginación creadora y de una virtud reconocida. Dedicó su vida a la oración, a la penitencia, a la pobreza y supo dar a la orden Concepcionista un impulso que todavía perdura en nuestros días. La llamaron “La Venerable” y muchos fueron los que escribieron sobre ella después de haberla conocido, como Juan José de Austria que en el año 1661 la describió con detalle.

JUAN JOSÉ DE AUSTRIA:
“Tenía el encaje de la cara de linda proporción, más larga que redonda; la frente tensa y espaciosa, las cejas sin grosería y no del todo negras; los ojos grandes, rasgados, apacibles y oscuros. Las mejillas no muy llenas ni deshechas; la boca fresca y los labios gruesos y de lindo color. La nariz de buena proporción y, al extremo, un poquito abultada; la barba algo redonda y en ella las mejillas unos hoyos muy graciosos. El color era un moreno claro, apacible, sano y un tanto encendido, con templanza, los dientes muy seguros, blancos y limpios.”

Sor María de Jesús de Ágreda se llamaba en realidad María Coronel y Arana. Nació el 2 de Abril de 1602 en Ágreda, provincia de Soria, de una familia noble de ascendencia judía. Sus padres, Francisco Coronel y Catalina de Arana, dieron a sus cuatro hijos una educación muy religiosa. La observancia familiar llegó hasta el punto de que convirtieron su casa en un convento Concepcionista y todos sus miembros abrazaron la vida religiosa: el padre y los dos hijos varones eligieron la vida franciscana, mientras madre e hijas se quedaron en la casa familiar y tomaron los votos. En este ambiente se crió la futura Sor María y, como parece natural, desde muy pequeña dio muestras de una fe que la llevaría a hacer voto de castidad con tan sólo ocho años y a tener la certeza de que estaba siendo educada y guiada por la mano de Dios. Cada vez más alejada del mundo terrenal y cada vez más convencida de la llamada divina, llegaron a considerarla demente por unos comportamientos extraños para una niña de tan corta edad. A solas en su celda la futura Sor María de Ágreda leía, se interesaba de cosmografía, geografía y latín consiguiendo de manera autodidacta una cultura excepcional para su época. Cuando no rezaba, estudiaba y cuando no estudiaba era presa de unas extrañas convulsiones que muchas veces hicieron temer por su vida.

Comenzó el noviciado muy joven y con tan sólo 25 años la Comunidad la eligió abadesa del convento Concepcionista fundado en la misma casa que la había visto nacer. Nunca salió de esas paredes a pesar de que muchos aseguran haberla visto convertir a la religión católica a gentes que se hallaban a miles de kilómetros de distancia. Hasta nuestros días ha perdurado la fama de esta monja en Méjico por evangelizar a sus habitantes y por otros milagros como el del sastrecillo ciego, el del horno de la Calle Nueva, la curación de un caso de epilepsia…y tantos otros. Pero quizá la faceta más interesante de Sor María de Ágreda fue su talento innato a la hora de escribir, que la llevaría a redactar varios libros siguiendo la estela de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

SOR MARIA DE ÁGREDA:
“Hermanas mías, asegúroles que un buen libro es famoso amigo y el que desengaña sin miedo de enojar, ni contemplar los naturales y dice a los poderosos, a los humildes, a los sabios e ignorantes lo que les importa sin rodeos.”

A pesar de los problemas que tuvo con la Santa Inquisición por sus supuestos milagros y por sus actividades literarias, Sor María de Ágreda consiguió el permiso para que se difundiera la gran obra de su vida: “Mística ciudad de Dios”. Por orden divina, como ella misma afirmaba, quiso escribir una maravillosa historia en la que se manifestaran los ocultos misterios realizados por Dios en la vida de la Virgen.

SOR MARÍA DE ÁGREDA:
“Este señor altísimo me dio a sentir una virtud de lo alto, suave, fuerte, eficaz y dulce; una luz que alumbra el entendimiento, reduce a la voluntad rebelde, quietando, enderezando, gobernando y llamando a la república de los sentidos interiores y exteriores y rindiendo a toda criatura para el agrado y voluntad del Altísimo y buscar en todo sola su gloria y honra.”

Mientras componía la Venerable la primera redacción de “La mística ciudad de Dios” se presentó en Ágreda nada menos que el rey de España Felipe IV con el deseo de conocer a la famosa monja. A partir de aquel día se inició una profunda estima y amistad entre ambos y Sor María no sólo se convirtió en su consejera, incluso en cuestiones políticas, sino que asumió el peso de una singular protección sobrenatural sobre la Casa Real Española. Ésta le daba consejos de dónde colocar los efectivos, cómo evitar levantamientos, qué hacer con los válidos y cómo obrar siguiendo los mandatos divinos. Quedan como testimonio de esta peculiar amistad una correspondencia que habría de durar más de veinte años.

SOR MARÍA DE AGREDA:
“Señor mío carísimo: V.M., suplícole aborrezca el mal y el pecado, con que obligaría al Altísimo que guarde su alma, y si ésta está defendida, no tema V.M. la pérdida de hijos que ha tenido, de Reinos y ciudades, que el Todopoderoso se los volverá como a Job y le librará de sus enemigos.”

FELIPE IV:
“Las cosas de Cataluña van felizmente, de que he dado gracias a Nuestro Señor y a su santísima Madre, y con su ayuda me prometo que antes de salir de este mes habremos cobrado a Tortosa, cosa muy importante para la seguridad de Aragón y Valencia y para poder tratar de la recuperación de Cataluña. A Dios gracias vivimos todos buenos de San Lorenzo. Pedidle a nuestro Señor, Santísima Madre que, si es cierto, nos den en él suceso que hemos menester, y si no, permitan que lo sea luego, aunque yo resignado estoy en todo y por todo en su santísima voluntad.”

La Venerable o la Dama Azul, como solían llamarla al otro lado del océano, murió el 24 de Mayo de 1665. La orden franciscana que había seguido muy de cerca la evolución mística de Sor María se hizo cargo de todos sus papeles con el fin de proceder a los preparativos para la introducción de su causa de Beatificación. Después de muchos siglos y de dos decretos de silencio perpetuo todavía no se ha llegado a un acuerdo sobre la santidad de la monja de Ágreda. Pero el pueblo, ajeno a las discusiones teológicas, la venera como antaño, alimentando una leyenda que forma parte de nuestra historia y que quizás, antes o después, se convierta en una realidad sellada por la Iglesia.

Posted by isisdiosa99 in 13:56:43 | Permalink | No Comments »

Pocas veces aparecen a lo largo de la historia y de la literatura figuras de tan amplia proyección no sólo nacional, sino universal, como la de la Venerable Madre Sor María de Jesús de Ágreda.

Y pocas veces sorprende tanto como en ésta el contraste entre la quietud de una existencia reposada que, por no salir, no lohizo de su villa natal y ni siquiera de la casa paterna transformada en el convento por ella fundado, y esa misma irradiación de su nombre y de sus escritos - primero, en España, luego en Europa y América-, a través de los trescientos largos años ya transcurridos desde su muerte.

Nace en la villa soriana de Ágreda, el dos de abril de 1602. De noble familia, fueron sus padres don Francisco Coronel y doña Catalina de Arana, quienes, en su propia casa solariega y con la ayuda del municipio, fundaron el convento de la Concepción, dentro de la Orden de San Francisco. En 1618, doña Catalina y sus hijas María y Francisca ingresan en su Casa-Convento, y don Francisco se retira de monje a Nalda.

Pronto, Sor María es elegida priora, y en 1631, abadesa. Cuando, en 1643, Felipe IV - en viaje desde Zaragoza a la Corte- pasa por Ágreda, se le ocurre visitar el convento. Fue tal la impresión que recibió de esta primera conversación con la Venerable, que volvería otra vez a visitarla y mantendría una ininterrumpida y curiosa correspondencia con ella, hasta la muerte de Sor María, acaecida el 24 de mayo de 1665.

La Mística Ciudad de Dios fue un libro popularísimo en su tiempo - del que se han hecho más de doscientas cincuenta ediciones en las más diversas lenguas- que mezcla, muy a la española, lo teológico y lo literario, lo devoto y aun lo novelesco, la historia bíblica y la fantasía misticista, dentro del barroquismo propio de la época, ya de plena decadencia política.

Para el historiador y el crítico literario se plantean algunas interrogantes al analizar la sorprendente irradiación de la Mística Ciudad de Dios. Sin entrar ahora en sus propios valores intrínsecos, cabe pensar también en las especiales circunstancias en torno a su publicación, antes incluso y después de ver la luz. Fue redactada dos veces - pues su autora quemó la primera redacción- y publicada póstumamente. Esta obra - antes que un tratado de mística, una extrema biografía de la Virgen que acentúa los misterios de la Inmaculada- aparece precisamente cuando arde en España y en todo el orbe católico una enconada disputa sobre el dogma de la Concepción. Se delata - tildándose a su autora de “escotista”- a la Inquisición, la cual teme que el entusiasmo popular ante esta obra - que, según ciertos apologistas, influye y depura el concepto pictórico de las “Vírgenes” salidas del pincel de Murillo- llegue a ocasionar algún extravío, y recoge el libro para someterlo a un examen tan minucioso que durará doce años, hasta ser aprobado en 1686. Mientras se debatía todo esto, la obra es denunciada a la Suprema Inquisición de Roma, cuya lectura prohibe de momento, prohibición que levanta -1681- un Decreto de Inocencio IX. Clemente X declarará a Sor María “Venerable”, ordenando siguiera adelante la Causa de su beatificación.

Y he aquí como surge un hecho extraordinario: sus adversarios apelan a París desde la propia Roma. Los jansenistas y los profesores de la Sorbona impugnan la Mística Ciudad de Dios. La Universidad parisiense, antes que a la Madre Ágreda, combate - escudándose en ésta- a las altas autoridades de la Iglesia romana. La lucha religiosa entre “agredistas” y “antiagredistas” se pone al rojo vivo. Nuestras Universidades de Salamanca y Alcalá - más tarde, otras extranjeras como las de Lovaina y Coimbra- la aprueban, unánimes. Clemente XI ordena borrar la Mística Ciudad de Dios del Índice de libros prohibidos, en el cual estaba incluida.

El interés - pasada ya la virulencia polémica de “agredistas” y “antiagredistas”- se irá centrando, desde fines del siglo pasado, en otro punto sobre el cual la Iglesia no ha pronunciado aún su palabra definitiva - el de la “bilocación” o milagrosa aparición de Sor María en tierras de América-, de indudable importancia, no sólo en lo teológico, sino en la historia de la evangelización de indios xumanas de Tejas y de otros pueblos de Nuevo Méjico.

En cuanto a sus Cartas, cruzadas con el rey Felipe IV, el profesor Carlos Seco observa: “la correspondencia entre Felipe IV y la Madre Ágreda constituye una fuente de primer orden para conocer nuestro siglo XVII: fuente excepcional dentro de su género por las peculiares características del espíritu que la anima… Sor María viene a ser como una divisoria entre dos etapas fundamentales de nuestro pasado. En ella puede decirse que toma cuerpo la conciencia de nuestra decadencia política. Los años de “derrota” y “agotamiento” - 1643, caída de Olivares, y 1665, muerte de Sor María y el Rey- son, precisamente - según la calificación de Palacio Atard- los de la correspondencia entre el monarca y su consejera”.

© J. A. Pérez-Rioja
(extracto de Guía literaria de Soria)

Mística ciudad de Dios

Capítulo IDe dos particulares visiones que el Señor mostró a mi alma y otras inteligencias y misterios que me compelían a dejarme de lo terreno, levantando mi espíritu y habitación sobre la tierra

1.- Confiésote y magnifícote, Rey altísimo, que por tu dignación y levantada majestad encubriste de los sabios y maestros estos altos misterios y los revelaste a mí, tu esclava, la más párvula e inútil de tu Iglesia, para que con admiración seas conocido por todopoderoso y autor de esta obra, tanto más cuanto el instrumento es más vil y flaco.

2.- Este Señor altísimo –después de largas resistencias que he referido y muy desordenados temores y de grandes suspensiones nacidas de mi cobardía, por conocer este mar inmenso de maravillas en que me embarco, recelosa de anegarme en él –me dio a sentir una virtud de lo alto, suave, fuerte, eficaz y dulce; una luz que alumbra al entendimiento, reduce a la voluntad rebelde, quietando, enderezando, gobernando y llamando a la república de los sentidos interiores y exteriores y rindiendo a toda criatura para el agrado y voluntad del Altísimo y buscar en todo sola su gloria y honra. Estando en esta disposición, oí una voz del Todopoderosos que me llamaba y llevaba tras de sí con grande fuerza, levantando mi habitación a lo alto y fortaleciéndome contra los leones que rugían hambrientos para alejar mi alma del bien que la ofrecían, en el conocimiento de los grandes sacramentos…”.

Cartas

4-XI-650

“… Señor mío carísimo: V.M., que ama a Dios, suplícole aborrezca el mal y el pecado, con que obligaría al Altísimo que guarde su alma, y si ésta está defendida, no tema V.M. la pérdida de hijos que ha tenido, de Reinos y ciudades, que el Todopoderoso se los volverá como a Job, y le librará de sus enemigos. Sea V.M. limpio de corazón; a los que consiguen esta felicidad llama el Evangelio bienaventurados.

Consuélame mucho que las cosas de Flandes vayan bien y que continúen las empresas; dénoslas felices el Todopoderoso.

Por no estar los franceses en un estado permanente, sino obrar según su inestabilidad, se puede temer que se acomoden y ajusten en sus discordias; el Señor nos defienda de ellos y continúe los buenos sucesos de Cataluña. La toma de Flix y rendimiento de Miravete ha sido gran misericordia divina, por lo que importan aquellas plazas, y convendría que ellas y las demás de aquella frontera se guarneciesen y fortaleciesen bien, por si el enemigo acude con más rigor y fuerzas el año que viene, que se puede temer si cesan las guerras domésticas de Francia. Hanme dicho que su Ejército en Cataluña, por no atreverse a oponerse al nuestro y para divertirle, hace algunos daños o estragos en el condado de Ribagorza; heme compadecido mucho de lo que padecerán en aquel país los naturales; deles Dios paciencia y me guarde y prospero a V.M.”.

(De Sor María, CCLXII)

15-XI-650

“Soledad me han hecho vuestras cartas los días que he estado en San Lorenzo, y así, me alegré mucho con la vuestra (…) Días ha que me faltan nuevas de Flandes e Italia; pero no oigo ninguna adversa de aquellas partes, con que juzgo no debe de haber novedad considerable en ellas. Los alborotos de Burdeos se ajustaron en lo aparente; pero creo que debajo de las cenizas han quedado centellas que con brevedad volverán a encender el fuego pasado y aun mayor, con que espero que se verán los franceses embarazados y que habrán de volver los ojos a la paz, que es mi único deseo. Las cosas de Cataluña van felizmente, de que he dado gracias a Nuestro Señor y a su Santísima Madre, y con su ayuda me prometo que antes de salir este mes habremos cobrado a Tortosa, cosa muy importante para la seguridad de Aragón y Valencia y para poder tratar de la recuperación de Cataluña (…) A Dios gracias vivimos todos buenos de San Lorenzo, y la Reina con algunas vislumbres de esperanzas de lo que tanto deseamos, aunque yo no acabo de creerlo; pedidle a nuestro Señor y a su Santísima Madre que, si es cierto, nos den en él el suceso que hemos menester, y si no, permitan que lo sea luego, aunque yo resignado estoy en todo y por todo con su santísima voluntad”.

(Del Rey, CCLXIII)

Artículos sobre sor María de Ágreda

- IV Centenario (1602-2002) Sor María de Ágreda
-
Sor María Jesús de Ágreda soria-goig.com
-
 Sor María de Coronel y Arana Antonio Ruiz Vega
-
La Dama Azul, de Javier Sierra

Convento de Ágreda
C/ Inmaculada Concepción s/n
teléfono: 976 647095
Ágreda (Soria)
 
http://www.mariadeadreda.com
 concepagreda@terra.es

 

Ensayos de Autores Sorianos

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Textos de Sor María

Hermanas mías, asegúroles que un buen libro es famoso amigo y el que desengaña sin miedo de enojar, ni contemplar los naturales y dice a los poderosos, a los humildes, a los sabios e ignorantes lo que les importa sin rodeos

Sor María Jesús de Ágreda

Pasó por este lugar y entró en nuestro convento el Rey nuestro señor, a 10 de julio de 1643, y dejome mandado que le escribiese; obedecile, y en seis o siete cartas le dije que oyese a los siervos de Dios y atendiese a la voluntad divina que por tantos caminos se le manifestaba, y también supliqué a S.M. que mandase quitar los trajes profanos, como incendio de los vicios; ofrecíle las oraciones de la Comunidad y las pobres mías; pedíle obligase al Altísimo, mejorando y perfeccionando las propias costumbres. Después me escribió.

Nota escrita por sor María que precede a las copias conservadas en el Convento de la Purísima Concepción de la Villa de Ágreda

Bien cierto puede estar Vuestra Señoría que me cuesta muchas lágrimas y suspiros y largos ratos de pena el proceder del rey y los trabajos desta corona y, sobretodo, la insensibilidad del rey, que parece una estatua de yelo. No es posible ponderar lo que yo he dicho a este señor, y en la última carta me dice que si el hubiera hecho lo que yo le decía, no hubiera tenido los trabajos que han sobrevenido. Y con esta ocasión, le he escrito cuanto a mi parecer era necesario y con grande fuerza, y desta carta no he tenido respuesta.

Carta a don Francisco de Borja de 9 de diciembre de 1661

Amiga de mi alma ayer le escribí largo, me he alegrado mucho de los renglones que me ha escrito porque la amo consuélese y anímese y ayude a mi madre abadesa y todas procuren la religión en las campanas, locutorios y puerta que son las lenguas que afuera dan voces y vea si le puedo servir en algo mándemelo, adiós mi querida Amiga de mi corazón sazonadísimas son sus cartas y nos dan dulcisomas recreaciones que se leen en comunidad y todas lloran y rien a un tiempo. Me he alegrado del agasajo que les han hecho todos con tanta piedad, temo que como han visto tantas grandezas no se han de hallar en la cortedad de su casa y que en viniéndose la gente han de crecer los cariños. Anímense mucho y váyanse a los espacios sin términos y deleitosos de su esposo, donde hallarán consuelo. Encárgoles la paz. Querida mía no tenga pena de sus hermanas que bien lo pasan y yo las asisto, adiós carisima.

Carta de sor María a las fundadoras de Borja, 18 de septiembre de 1652

Desde que Dios Nuestro Señor fue servido de llevarse para sí a la Reina, que haya gloria, he deseado escribiros; y la ternura grande con que me hallo y los negocios continuos que se ofrecen, me han estorbado a hacello. Yo me veo en el estado más apretado de dolor que pueda ser, pues perdí en su sujeto cuanto se puede perder en esta vida, y si no fuera por saber (según la ley que profeso), que es lo más justo y acertado lo que Nuestro Señor dispone, no sé que fuera de mí. Esto me hace pasar mi dolor con resignación entera a la voluntad de quien lo dispuso, y os confieso que he habido menester mucha ayuda divina para conformarme con este golpe.

TEXTOS SOBRE SOR MARÍA DE ÁGREDA

Carta de Felipe IV a sor María de 15 de noviembre de 1644

Confiésote, soberana Reina de los cielos María santísima, digna Madre de mi Señor Jesucristo, templo vivo de la divinidad y depósito de los tesoros de su gracia, principio de nuestro remedio, restauradora de la general ruina del linaje humano, nuevo gozo de los santos, gloria de las obras del Altísimo y unico instrumento de su omnipotencia.
Confiésote por Madre dulcísima de misericordia, refugio de miserables, amparo de los pobres y consuelo de los afligidos; todo lo que en ti, por ti y en ti confiesan los espíritus angélicos y los santos, todo lo confieso, y lo que en ti y por ti alaban a la divinidad, y la glorifican, todo lo alabo y glorifico, y por todo te bendigo y magnifico, confieso y creo.
(Sor María de Jesús. Mística Ciudad de Dios. Libro 111).
El Patriarca os encaminará, en mi nombre, un Cristo que me ha parecido enviaros, para que en su presencia sean más fervorosas las oraciones que os pido hagáis por nosotros, por el bien de esta Monarquía y por la sucesión de varón en ella.

Carta de Felipe IV a sor María, 17 de febrero de 1655

El cofrecito que Vuestra Alteza ha servido dar a esta comunidad es precioso y decente para el eminente empleo que le ha dedicado Vuestra Alteza y la buena intención, voluntad y piedad con que le ofrece Vuestra Alteza. El Santísimo Sacramento le hará más digno de su habitación con prenda tan lucida. Ha vinculado Vuestra Alteza en este convento perpetuas memorias para encomendarle a Dios y yo amo y estimo a Vuestra Alteza tan de todo corazón que las acompañaré con verdadera y fina voluntad y todas suplicamos a su Divina Majestad dé a Vuestra Alteza prósperos sucesos y el cumplimiento de sus deseos. Suplícole Señor mío perdone mi saciada y reciba Vuestra Alteza esa Virgen del Pilar, habiticos de la Purísima Concepción, el rosario y cosicas de devoción, no mirando a la pobreza de la dádiva, sino a el efecto de la voluntad”

Carta de sor María a don Juan José de Austria, 25 de octubre de 1661

“tenía nuestra Venerable Madre María de Jesús de Ágreda el encaje de la cara de linda proporción, más larga que redonda; la frente tensa y espaciosa, las cejas sin grosería y no del todo negras; los ojos grandes rasgados, apacibles, modestos y negros. Las mejillas no muy llenas ni deshechas; la boca fresca y los labios gruesos y el de abajo más que el de arriba, de lindo color. La nariz de buena proporción y, al extremo, un poquito abultada; la barba algo redonda y en ella las mejillas unos hoyos muy graciosos. El color era un moreno claro, apacible, sano y un tanto encendido, con templanza, los dientes muy seguros, blancos y limpios. Las manos bellísimas, blancas y los dedos largos y toda la disposición y estatura, gentil y de linda presencia”.

De las declaraciones de varias religiosas en los Procesos Ordinario y Apostólico

“la indiana” en el Proceso Ordinario
Doctrina de la Mística Ciudad de Dios y Vaticano II.
“Lo más admirable en esta materia no el maravillosismo, de que hace gala la Madre Ágreda en las páginas de su obra; sino la coincidencia en sus líneas fundamentales de la visión que ella tiene del misterio de María y la que nos ofrece el Concilio Vaticano II, a tres siglos de distancia”.

Enrique Llamas. Universidad Pontifica de Salamanca. Ágreda, agosto de 1999

“En mi búsqueda por comprender la esencia de la vida de Sor María y su obra, investigué en muchas bibliotecas y consulté a muchas personas a lo largo los Estados Unidos. Otros individuos contactaron conmigo cuando oyeron hablar de mi gran interés por ella. He hablado con estudiosos y estudiantes, artistas y publicistas, coleccionistas de libros antiguos, devotos marianos, monjes, monjas, sacerdotes, ministros no católicos, médicos, enfermeras, dentistas, proveedores, carpinteros y muchos más.
Las razones de su interés por Sor María son tan variadas como sus perfiles profesionales. Algunos están motivados por cuestiones de trabajo, y estudian su vida por su relación con la cultura y la historia del siglo XVII. Otros leen sus libros con propósitos devocionales. A otros les ha impactado su perseverancia frente a la adversidad, entre ellas la presión intimidatoria de la Inquisición. Pero hay quienes la miran como ejemplo de mujer de talento admirable dentro de una jerarquía predominantemente masculina, tanto en la Iglesia como en el estado. También los hay que buscan verdades místicas, junto a los que exploran la historia eclesiástica, la literatura escrita por mujeres, la Mariología, los sucesos extraordinarios, las lenguas romance o las tradiciones de los nativos americanos. He comprobado que en su historia hay algo para todos ellos.”

Marilyn H. Fedewa. Escritora y Consejera de Comunicaciones. Lanning (Michigan) Estados Unidos. Febrero de 2002

“Desde que la conocí en Alburquerque, EE.UU., a través de una materia universitaria sobre la historia de Nuevo Méjico, sor María de jesús me ha inspirado por el valor, la profundidad espiritual y la inteligencia con que realizó su potencial como ser humano. Aunque nació en una época calificada como “fuertemente misógina” por la reciente serie de Televisión Española ‘Mujeres en la Historia’, se negó a aceptar una auto-imagen de debilidad. Tomando fuerzas de su comunicación interior tanto con Jesucristo como con su Santa Madre, abrió caminos de evangelización al Nuevo Mundo, ganó la amistad del rey y la utilizó como medio de mejorar la vida de los pobres y poner fin a la guerra, como también nos reveló una parte de nuestra herencia cristiana que había quedado marginada - el importantísimo papel de la Santa Virgen en la creación de la iglesia. ¿Qué podría ser más actual, y perenne, que sacar nosotros también del cristianismo esa misma fuerza espiritual y emplearla por el bien del mundo?.”

Clark A Colahan. Profesor de español de la facultad de Whitman. Walla Walla. Washinton. Estados Unidos. 21 de marzo de 2002.


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Sor María de Jesús de Ágreda nació el dos de abril de 1602 en Ágreda (Soria) y murió en el mismo lugar el 24 de mayo de 1665.

La Venerable (como es llamada aquí en Soria) se llamaba en realidad María Coronel y Arana y era hija de una noble familia agredeña Francisco Coronel y Catalina Arana.

Fue su madre la que convirtió la casa en un convento Concepcionista, albergando en principio a tres religiosas venidas de Burgos, María de Jesús, su hermana Jerónima y la propia Catalina. El padre se refugia en otro convento franciscano de Nalda.
Sor María es elegida priora y con sólo 25 años abadesa.

Pronto alcanzó notoriedad por su santidad, su inteligencia y misticismo. Estas “muertes místicas” la hacían permanecer, durante varias horas inmóvil e insensible para seguidamente alcanzar el éxtasis que generalmente iba acompañado de arrobamientos y levitación. Se elevaba con la cara enardecida y  adquiriendo una extrema levedad. Si lo anterior causa interés, lo siguiente, cuanto menos, nos causa asombro. Cuenta la leyenda que tenía, la Venerable, el don de la bilocación. Fue vista por los indios xumanas de la Baja California. Existe una crónica narrada por un franciscano que se encontraba allí, fray Alonso de Benavides, que cuenta, la vio predicando a los indios, con un vestido azul, es por ello que se la sigue llamando la Dama Azul. Ella misma explicó que quizá Dios puso en su lugar un ángel para hacer realidad su sueño de ser misionera:

“Exteriormente, tampoco puedo percibir cómo iba, o si era llevada, porque como estaba con las suspensiones o éxtasis, no era; aunque alguna vez me parece que veía el mundo, en unas partes ser de noche y en otras de día, en unas serenidad y en otras llover, y el mar y su hermosura; pero todo pudo ser mostrándomelo el Señor; y cómo su luz e inteligencia es tan fecunda, presta y clara, pudo mostrármelo, y conocerlo todo claro. En una ocasión me parece, di a aquellos indios unos rosarios; yo los tenía conmigo y se los repartí, y los rosarios no los vi más. El modo a que yo más me arrimo que más cierto me parece, fue aparecerse un ángel allí en mi figura, y predicarlos, y catequizarlos, y mostrarme acá a mí el Señor lo que pasaba para el efecto de la oración, porque el verme a mí allá los indios fue cierto”.

Era el año 1622 y tenía 20 años.

Estos fenómenos motivaron las sospechas del santo Oficio que inició un proceso de investigación para dilucidar sus actividades. Salió absuelta y ello fomentó aún más su fama, tanto, que hizo que el rey Felipe IV fuera a conocerla. Fue tal la impresión que causó al monarca que éste le visitó varias veces e iniciaron una relación epistolar que duró hasta su muerte.

Su proceso de beatificación iniciado por el Papa Clemente X, en 1765, (fue él quién la declaró Venerable) está en suspenso.

Su obra más importante es Mística Ciudad de Dios, fue un libro muy popular y según la Venerable dictado por la Virgen María. Fue escrito dos veces, la primera versión fue quemada por la propia autora a causa de la imposición de un religioso anciano que era decididamente contrario a que las mujeres escribieran sobre temas teológicos, y la segunda versión fue publicada tras su muerte. Con un estilo infantil y barroco, pero con graciosa frescura nos va relatando la vida de la Virgen bajo los ocultos misterios de Dios.

Sobre las Cartas, diremos, que lo que hoy prevalece (contrariamente a lo que pueda esperarse de las apreciaciones históricas del momento) es el interés que suscita el conocimiento que vamos adquiriendo, a través de la relación epistolar, de estos dos solitarios personajes. No deja de ser curioso, comprobar el conocimiento que tiene sor María Jesús del comportamiento humano, teniendo en cuenta que jamás salió del convento de Ágreda.

Sor María Jesús de Ágreda es autora de las siguientes obras:
Mística Ciudad de Dios, Cartas a Felipe IV, Vida de la Virgen, Escala para subir a la perfección, Ejercicio cotidiano, Ejercicios espirituales y Leyes de la esposa.

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LA DAMA AZUL
(El Vaticano nunca contó toda la verdad)
Javier Sierra

Ediciones: Martínez Roca
Páginas: 283
1998

Javier Sierra fue el fundador de la revista esotérica “Año Cero” y actualmente es subdirector de la decana de esta materia, “Más Allá”, ha publicado ya tres libros de ensayos pero esta es su primera incursión en la narrativa.

El personaje central de “La dama azul” es la religiosa soriana Sor María de Agreda, “venerable” y en trance varias veces centenario de ser canonizada, proceso en el que encuentra, al parecer, insalvables dificultades. La peculiaridad de esta monja del siglo XVII se enriquece por circunstancias prodigiosas como el haber sido la confidente de Felipe IV -quien no tomaba una decisión trascendental sin consultarla y con quien intercambió una dilatada correspondencia -, el haber escrito una obra Mística Ciudad de Dios voluminosa dictada por la Virgen María y donde se describe con pelos y señales los años de infancia y mocedad de Jesús, y, por último, aunque no lo menos importante, el haber evangelizado a los indios Xumanas de la Baja California (o jumanas, como dice Javier Sierra), sin moverse ni un milímetro de su retiro conventual junto al Moncayo.

Estamos, por tanto, ante uno de los casos mejor documentados de bilocación. Es poco conocida una anécdota histórica que narra Casanova en sus memorias pues, durante su viaje por España, recaló en Agreda y, habiendo oído hablar de la monja, reclamó la lectura de los volúmenes de la Mística Ciudad de Dios, declarando luego que había estado a punto de entrar en un trance religioso a causa de su locura. Por lo demás la fama de heterodoxia acompañó siempre a la venerable, debido a su obra escrita los ilustrados del XIX la catalogaron junto a Ocampo y otros entre los “falsos cronicones”, en su tiempo tuvo tratos con la Inquisición. Por lo demás Agreda, la ciudad de las tres culturas (cristiana, hebrea e islámica) ha sido siempre un semillero de herejías y disidencias.

La dama azul es una novela, aunque, como dice su mismo autor, sería difícil desentrañar lo que es verdad y lo que no lo es. Sierra ha escogido una estructura ágil, donde se van entreverando las actividades de su “alter-ego”, Carlos, las de un grupo de investigación vaticanista comandado por Giuseppe Baldi y que toma como seudónimos los nombres de los Cuatro Evangelistas, los sueños de una “vidente” norteamericana que ha trabajado para los servicios secretos y, por fin, las actividades de un misterioso grupo integrista…

El resultado es muy atractivo y podría constituir el guión de una película de éxito. Sinopsis:

Carlos y “Txema”, su fotógrafo, miembros del “staff” de una revista Nueva Era, parten a la Sierra de Cameros en busca de las reliquias de un par de sábanas santas, copias de la Síndone. En Laguna de Cameros logran contemplar y fotografiar una de ellas. A continuación, deseando llegarse a La Cuesta, ya en Soria, se extravían y (por caminos incógnitos, basta observar un mapa) se encuentran de sopetón en Agreda. Allí Carlos visita el templo de la Venerable y comienza una investigación apasionante que le llevará muy lejos. Mientras, en Roma, un grupo de religiosos llevan años investigando en la Cronovisión, es decir, el viaje en el tiempo. Uno de ellos, Giuseppe Baldi, cometió años atrás una indiscreción filtrando algunos datos a la prensa, precisamente a Carlos. Este desliz provoca en el Vaticano una reacción de temor y los investigadores son llamados a capítulo.

Pronto comienzan a producirse sucesos misteriosos: uno de los religiosos, el padre Corso, se “suicida” en extrañas circunstancias. Mientras tanto, en los Estados Unidos, Jennifer Narody, “psíquica” del Departamento de Defensa, comienza a tener visiones clarísimas. Viaja al siglo XVII, a la Baja Californina y presencia la vida de los indios xumanas, la llegada de los primeros evangelizadores y hasta los advenimientos de la “Dama azul” (Sor María de Agreda). Asustada consulta a un psicólogo y atando cabos descubre que lleva sangre india en sus venas y que su abuela fue una especie de hechicera. Entra en escena José Luis, un ex-cura que ahora trabaja para la policía, especializado en sectas y misticismos más o menos delictivos. Carlos, ya en Madrid, investiga en la Nacional viejos pergaminos, entre ellos el memorial que el padre fray Alonso de Benavides dirigió a su majestad Felipe IV narrándole los progresos de la religión entre los indios californianos y donde se habla largamente de los prodigios de la “Dama azul”, así descubre la existencia -aunque no tiene tiempo de examinarlo- de otro manuscrito, más amplio, anotado con escolios misteriosos.

Dicho manuscrito es robado a renglón seguido por un misterioso comando habilísimo de los mismos sótanos de la Biblioteca Nacional… La policía, y aquí entra en funciones José Luis, el ex-cura, investiga y descubre que los extraños ladrones han realizado, aquella noche, una llamada a un colegio religioso de Bilbao. Carlos recuerda entonces que las religiosas agredanas le han hablado de un fraile bilbotarra (Amadeo Tejada) que lleva los trámites de la canonización de la venerable y que vive, precisamente, en un colegio. Cotejados los teléfonos resultan ser el mismo. El viaje a Bilbao está servido. Allí el fraile quita importancia al haber recibido la llamada pero les da una nueva pista.

Han de acudir al monasterio de Loyola, donde trabaja otro padre que investiga la presencia en Sudamérica de evangelizadores anteriores a la llegada de Colón. Este les habla del monolito de Tiahuanaco, que representa un hombre barbudo (cuando los indios son lampiños) o del mito de Pay Tomé (que hubiera sido el apóstol Tomás), entre otras cosas les comunica que hace poco se recibió una carta en el monasterio proponiéndoles la compra de algunos manuscritos relacionados con el tema. La remitía Jennifer Narody desde los EE.UU.

Mientras tanto el padre Baldi, en Roma, tiene un extraño encuentro en la basílica de San Pedro, cuando un misterioso terrorista intenta dinamitar la columna de la Verónica. Un turista dispara su “nikon” sobre el fugitivo y la Guardia Suiza le requisa el carrete. Al ser revelado muestra una extraña silueta de lo que parece ser… un ángel.

Carlos viaja a USA para entrevistarse con Jennifer quien, mientras tanto, ha recibido un paquete de anónimo remitente que contiene un manuscrito que a ella no le dice nada y que arrumba distraída en un cajón. Se trata del sustraído en la Biblioteca Nacional de Madrid… Mientras Carlos, en pleno avión recibe mensajes telepáticos clarísimos. Le explican algunas claves del misterio que trata de desentrañar y él mismo deduce que se trata de seres angélicos.

En los sueños de Jennifer se va aclarando también la trama, ahora ve al padre Benavides y a otro religioso ya en España. Viajan a Agreda para interrogar a Sor María, de la conversación deducen que dos “albañiles” misteriosos que le ayudaron a construir el convento, son quienes le ayudan a atravesar el Atlántico en “una nube” que manejan a voluntad. Claramente son también dos ángeles…

Los trabajos de Robert Monroe

Investigador norteamericano que descubrió que sometiendo a una persona a la emisión de sonidos de diferente intensidad en ambos oídos se le podía inducir a un trance que colaboraba a la disociación entre el cuerpo físico y el astral, consiguiendo así que el segundo iniciara viajes y, desdoblado, pudiera visitar lugares, etc. Tanto los americanos como los rusos trataron de usar esta técnica para el espionaje de bases militares, silos nucleares, laboratorios de investigación, etc., del enemigo. Al fin y al cabo se trata de música, y ya Pitágoras habló de la capacidad que las notas musicales tienen de inducir a estados de ánimo. Esta técnica hubiera sido conocida por algunos músicos privilegiados y, según se mantiene en este libro, codificada por ciertos sectores de la Iglesia y usada para provocar “viajes astrales” a voluntad lo que, en definitiva, constituirían las apariciones marianas o las bilocaciones de religiosas como la de Agreda o la de Carrión. El temor de la Iglesia a que estos hechos fueran descubiertos es lo que lleva a “desmontar el grupo de investigación vaticanista, lo que provoca la muerte del padre Corso o el secuestro del propio Giuseppe Baldi por otro misterioso “comando”. La explicación final es que los llamados ángeles y los llamados “demonios” no serían más que dos facciones enfrentadas.

Los “leales” tratarían de mantener al hombre ignorante pero feliz mientras que los segundos (entre los que se encontraría el propio Jesús), serían partidarios de su “toma de conciencia”, de fomentar su capacidad de elegir. Estos dos bandos son los que provocan el rifirrafe del que trata el libro. Los “leales” (la Iglesia de Roma, pues), habrían instrumentalizado el conocimiento “angélico” provocando así a voluntad, mediante la emisión de ondas sonoras, con la técnica luego descubierta por Robert Monroe, bilocaciones de determinadas religiosas que serían tomadas por la Virgen María (a este respecto Sierra cita que desde el año cuarenta de nuestra era, cuando la Virgen se aparece en el Pilar de Zaragoza “en carne mortal” hasta después del año mil no se conoce ninguna aparición, pero que luego comienzan a ser numerosas). Los “rebeldes” tratan, por el contrario, de denunciar esta manipulación, haciendo que el hombre toma conciencia del -relativo- fraude. Por eso hacen llegar el manuscrito a Jennifer, ya que en él, o mejor dicho, en sus comentarios anotados al margen estaban resumidas las “técnicas” utilizadas con Sor María de Agreda y con otras religiosas (como la de Carrión).

Lo que pudiera haber sido un ensayo se convierte, por lo tanto, en poco menos que una novela “negra” o detectivesca, sin que esto le quite ningún encanto, sino todo lo contrario.

© Antonio Ruiz Vega

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